Cómo funciona la reserva agéntica impulsada por MCP
Hasta hace poco, el proceso para reservar un alojamiento seguía un recorrido bastante conocido: el viajero buscaba opciones, comparaba hoteles, entraba en una web o una OTA, consultaba disponibilidad y tarifas, seleccionaba una habitación, introducía sus datos, realizaba el pago y recibía la confirmación.
La inteligencia artificial está empezando a introducir una nueva forma de recorrer este proceso, en la que el viajero puede expresar directamente qué necesita y un agente puede encargarse de buscar opciones, consultar información y, cuando dispone de la infraestructura necesaria, avanzar también en la propia reserva. Esto es lo que conocemos como reserva agéntica: un agente de inteligencia artificial actúa en nombre del viajero para realizar diferentes partes del proceso de reserva. La diferencia respecto a los asistentes que hasta ahora utilizamos para consultar información es que el agente puede pasar de recomendar opciones a interactuar con determinadas herramientas y sistemas para realizar acciones, siempre que tenga acceso a ellas y cuente con los permisos necesarios.
Y es aquí donde aparece MCP (Model Context Protocol) una tecnología que puede facilitar la conexión entre una aplicación de inteligencia artificial y diferentes sistemas externos.
¿Qué papel tiene MCP en una reserva hotelera?
Podemos entender MCP como una capa de comunicación que permite que un agente pueda interactuar con determinadas capacidades que un sistema pone a su disposición.
En un entorno hotelero, esos sistemas pueden contener información sobre habitaciones, tarifas, disponibilidad, condiciones de reserva, políticas de cancelación o servicios del alojamiento, pero también pueden ofrecer herramientas que permitan realizar determinadas acciones.
Esta diferencia es importante porque MCP no es un motor de reservas. Tampoco sustituye al PMS, al CRS, al Channel Manager, a las APIs o al sistema de pagos. Su función es facilitar la comunicación entre la aplicación de inteligencia artificial y las capacidades que estos sistemas pueden poner a su disposición.
Por eso, cuando hablamos de reserva agéntica, no estamos hablando simplemente de colocar inteligencia artificial delante de un motor de reservas. Estamos hablando de una arquitectura en la que el agente puede interactuar con la infraestructura que ya utiliza el hotel.
¿Cómo funciona una reserva agéntica?
La reserva agéntica necesita algo más que inteligencia artificial
Aquí está uno de los puntos más importantes para entender esta evolución.
Que un agente pueda recomendar un hotel no significa que pueda reservarlo. Para completar una transacción necesita acceder a información actualizada y a determinadas capacidades del ecosistema tecnológico del hotel.
Como mínimo, entran en juego elementos como la disponibilidad, las tarifas, las habitaciones, las condiciones de reserva, los datos necesarios para crear la reserva, el propio proceso de creación, el pago y la confirmación.
Por eso, la reserva agéntica no consiste simplemente en añadir IA a una web. Necesita una infraestructura preparada para que esa inteligencia artificial pueda interactuar con ella.
Y esta es probablemente la diferencia más importante respecto a las primeras aplicaciones de IA en el sector turístico: el agente no tiene que limitarse a responder preguntas sobre un hotel, sino que puede llegar a interactuar con los sistemas que permiten realizar determinadas acciones.
¿Qué significa esto para un hotel?
La tecnología todavía está evolucionando y no todos los agentes pueden reservar cualquier hotel, ni todos los sistemas están preparados para trabajar de esta manera. Por eso, el objetivo no debería ser correr detrás de una tecnología que todavía está definiendo sus propios estándares, sino entender hacia dónde puede evolucionar el recorrido de compra y comprobar si la infraestructura del hotel tiene capacidad para adaptarse.
La reserva agéntica introduce, en definitiva, una nueva posibilidad: que el próximo recorrido hacia una reserva no empiece necesariamente navegando por una web, sino explicando a un agente qué tipo de estancia estamos buscando.
La cuestión ya no es únicamente cómo puede la inteligencia artificial recomendar un hotel, sino cómo puede llegar a interactuar con la tecnología que permite reservarlo.
Y esa diferencia es la que abre la puerta a un nuevo escenario para la venta directa hotelera.
En la segunda parte de esta serie analizamos qué significa la reserva agéntica para la venta directa de los hoteles, qué papel pueden jugar la web, los datos y las integraciones y qué aspectos debería empezar a revisar un hotel para prepararse para este nuevo escenario.
En Conectatec entendemos la inteligencia artificial aplicada al turismo desde una perspectiva práctica: como una tecnología que debe poder conectarse con el negocio y con los sistemas que ya utiliza el hotel, en lugar de funcionar como una herramienta aislada. La reserva agéntica todavía tiene camino por recorrer, pero entender cómo funciona permite empezar a prepararse para los nuevos recorridos de compra que pueden surgir.
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